Lo que preocupó primero
al psicólogo de la clínica Condesa, luego a Agustín, después a las amables médicas
de la misma clínica, posteriormente al médico de La Raza y, finalmente al
personal de Infectología de ahí mismo fue el detalle de los análisis que me entregaron
el 9 de marzo. Muy particularmente, el conteo de la carga viral de VIH y de los
CD4. Puesto así, como me sucedió en un principio, esto no dice nada, pero hay
que ver…
Los CD4 son
linfocitos, es decir, glóbulos blancos que, es sabido, evitan infecciones y
son muy, muy importantes para el sistema inmunitario. Una persona “normal” (lo
que sea que eso signifique) debería tener entre 500 y 1200 de CD4; una persona “anormal”
(ídem), entre 250 y 500; un segundo tipo de “anormalidad” (¡!) refleja que
quien tenga 200 o menos tiene SIDA y puede contraer “infecciones oportunistas” muy, muy
fácilmente. Restablecer un nivel aceptable puede llevar meses… o años. Entre
menor sea el número, más grave resulta el caso.
La carga viral es
un cuantificador de la infección por virus. Cada virus va a tener diversas
medidas. No es lo mismo medir el virus de COVID que el de VIH. En este caso, se
mide el VIH-1. Aquí se considera que una carga viral de 500 o menos es baja y
que una superior a 40,000 es alta. Para obtener un número lo más cercano a 0, o
incluso el mismo 0, deben de pasar meses y tal vez años. Resulta fundamental el
Antirretroviral (ARV). Entre mayor sea el número, más grave resulta el caso.
Los CD4 y la
carga viral de VIH sirven para diagnosticar la gravedad del caso de alguien que
sea portador(a) de VIH.
Aquí reitero mi
tranquilidad al no haber buscado nada en internet, hasta no haber hablado con quienes
sí sabían del asunto (como el psicólogo, como las médicas, como Agustín, como
en Infectología) pues, de haberlo sabido, sí me pongo mal de los nervios. Al
llegar a La Raza, mi carga viral andaba en casi 700,000 (equivalente al 71% de “capacidad”.
Recuérdese lo de arriba. Entre más alta la carga, peor el caso) y los CD4 en 47
(equivalente al 2% de capacidad. Recuérdese lo de más arriba. Entre más baja la
carga, peor el caso). Un poco más y el virus derrota a los CD4. Vamos: álvaro era
candidato muy cotizado para estar, en este 2022, en la ofrenda de muertos que pone mi hermano
Iván cada año.
Desde que estuve
en La Raza, he estado tomando antibiótico y seguiré haciéndolo, por lo menos,
hasta fin de año. Tiene una finalidad preventiva: si llegara a entrar algún
virus, bacteria o similares, el antibiótico le ayudará a mi débil sistema
inmune a eliminarlo. Es probable que, si todo marcha bien, lleguemos a 100 CD4
para fin de año. Como ya mencioné, la carga viral sólo baja con el ARV y
también es un proceso lento.
El ARV y
revisiones periódicas de los niveles de CD4 y de carga viral son tres de los
elementos que se incorporan a mi vida desde que nos hicimos conscientes de la
presencia del virus en mi cuerpo. De aquí a fin de año, por lo menos, mi vida
social tendrá que ser lo más restringida posible. Del virus, que lleva por
nombre Sombrita, porque así se llama, hablaré en otro momento.
Nota: estos
datos, que arrojaría cualquier búsqueda en internet, me los proporcionaron,
también, médicas y médicos en La Raza. Si hay alguna corrección o precisión al respecto, bienvenida.