Desde hace días
circula, vía la BUAP y Ediciones del Lirio, el libro Relatos recobrados de
Elena Garro, integrado por tres textos y dividido de la siguiente manera:
Presentación, Nota del editor, Prólogo, Reproducción de los originales y las
Transcripciones de estos. Los siguientes comentarios se centran en la Nota del
editor, el Prólogo y las Transcripciones de los textos; no tanto “en lo que
dicen” sino en lo que debieron decir y no expresan.
Por inicio, el
título Relatos recobrados indica la publicación de textos inéditos, ante
lo cual conviene preguntar: qué tipo de textos son, conjeturar porqué podrían
haber permanecido inéditos hasta ahora y, ya que están publicados, porqué son
precisamente estos los textos publicados y no otros. En otras palabras: es
necesario explicitar cuál es el criterio editorial para presentar estos textos
(caso de haberlo)… y los que faltan, porque son varios, según da a saber la
prologuista y según anuncia una festiva y apresurada nota publicada en El
País, a la que aludiré nuevamente más adelante. Lo anterior debió haber
sido precisado en la Nota del editor, pero no es así y solamente se repiten
lugares comunes como: el desconocimiento de la fecha de composición de los
textos y que pertenecen al legendario archivo de Princeton. El orden en que son
presentados quedó al arbitrio de la prologuista y se anuncia que se reproducen
los originales con sus respectivas transcripciones. Este punto también lo
tomaré posteriormente.
Por su parte, el
Prólogo, escrito por Olivia Teroba, está dividido en doce apartados, de los
cuales, los seis primeros bordean algunos aspectos biográficos y literarios
relacionados con Elena Garro que, por un lado, ofrecen la biografía lectora de
Teroba con respecto a Garro y, por otra parte, evidencian una falta de
sistematización de sus lecturas, necesaria para proponer posibles “salidas” a
las preguntas que plantea en el apartado siete. Al momento de buscar
información acerca de Teroba, se encuentra uno con datos generales y no se halla
entre estos algo que permita avalar que era la persona más idónea para realizar
el Prólogo. Si de “cuota de género” se trataba, se pudo haber recurrido a Lucía
Melgar, Liliana Pedroza o incluso a la divulgadora literaria Irene Rodrigo. Los
trabajos de las dos primeras han permitido precisar datos y han contribuido a
la sistematización de la obra de Garro.
El apartado 8 del
Prólogo se refiere al primer texto presentado: “Nunca mates a nadie, siempre
hay dos ojos que te ven”, el cual parafrasea y del que no explica porqué lo
ubica en primer término (tampoco lo hace con ninguno de los otros dos textos
incluidos aquí) y lo relaciona de pasada con Los recuerdos del porvenir,
a partir de una cena sui generis que se lleva a cabo en la residencia de
Rosalía y Rafael (Rosalía, no Raquel, como la nombran en la nota publicada en El
País), la pareja protagonista cuya relación y características individuales
tienen más puntos en común con dos obras de teatro de Garro que con Los
recuerdos del porvenir: La señora en su balcón y su antecedente Andarse
por las ramas.
En el apartado 9,
Teroba menciona que “el cuento ‘Martín’, sin duda fue escrito como parte del
volumen Andamos huyendo, Lola y después descartado” y, líneas más
adelante, comenta que “una de las enmiendas que más llama la atención es el
cambio del nombre de la protagonista de Leli a Rosa”. En el primer caso, el
asunto no se resuelve tan fácilmente con decir “después descartado”. Cierto que
en el mecanuscrito se tacha “Andamos huyendo Lola” y debajo de este título se
lee “Martín” y sólo en esta página, de las 11 que integran el texto, se cambia
el nombre de Leli por Rosa. El resto se debe al arbitrio del editor. La base de
Teroba para considerarlo parte de Andamos huyendo Lola, además de la
tachadura, es el nombre de los gatos: Petrouschka y Lola. “Martín” es un relato
que sólo al principio muestra ciertos paralelismos con algunos de los textos
que componen Andamos huyendo Lola, sobre todo en cuanto a la atmósfera
se refiere; sin embargo, los nombres de varios de los personajes del relato
(Leli, Eva y Estelita), refieren concretamente a los personajes de la serie de
cinco cuentos de La semana de colores (seis en la segunda edición),
donde no sólo los nombres, sino la atmósfera y la trama de la historia cuentan
con más paralelismos con “Martín” que con los textos de Andamos huyendo Lola.
Asimismo, la inclusión posterior de “Nuestras vidas son los ríos…” en la
segunda edición de este volumen de cuentos permite subrayar una mayor
intratextualidad entre el texto aquí presentado y la mencionada serie de La
semana de colores.
Finalmente, en el
apartado 10, Teroba parte del título del texto, “Mariana”, para proponer que
“es un borrador inicial o un capítulo descartado de la novela polifónica Testimonios
sobre Mariana”; posteriormente señala que “aunque este episodio nos permite
conocer más sobre Mariana y su hija, un motivo para descartarlo pudo ser su
punto de vista, que es la subjetividad del librero” y finaliza observando que
“a diferencia de la novela, aquí el nombre de la hija, en vez de Natalia, es
Delfina, que de hecho es el segundo nombre de Elena Garro”. El primer
señalamiento es importante, pero Teroba sólo lo menciona de pasada. El status
de “borrador” podría resultar más adecuado que lo de “capítulo descartado”: la
novela cuenta con tres grandes apartados, tres testimonios (por ende, subjetivos),
cuya respectiva subjetividad es la que permite tener un mejor retrato de
Mariana. Ninguno de ellos es tan breve como este posible “capítulo descartado” o
probable génesis de la novela: no sería el único caso en la obra de Garro donde
un cuento, “Inés”, se convierte en una novela, Inés. También habría que destacar
su estado incompleto (como también puede ser incompleto el texto “Martín”),
pero ni el editor ni la prologuista comentan estas particularidades. Por su
parte, el cambio de nombre de la hija de Mariana (Delfina por Natalia) no es la
única peculiaridad de este posible “borrador inicial”. En el texto aquí
presentado, Delfina (nombre que, para sí, detestaba Elena Garro) es una niña, a
diferencia de Natalia en la novela, que es una jovencita, a menudo considerada
como “la doble” de Mariana.
En cuanto a la
reproducción y transcripción de los textos recobrados, la principal pregunta
es: ¿Qué intención tiene presentar los textos originales y después realizar su
transcripción? Esto sería de suma utilidad para obras ya publicadas de Elena
Garro, como cualquiera de las que se han mencionado previamente ¿Por qué,
mejor, no realizar un trabajo de edición adecuado y con mucho, mucho
cuidado? Dado el descuido con que fue llevada a cabo dicha transcripción, la
reproducción de los originales contaría con esta única utilidad, puesto que no
hay transcripción que no tenga errores varios, siendo “Katrin y María” el que
más problemas presenta, al omitirse diversas líneas del original en siete
ocasiones, afectando así la comprensión del texto, cuya lectura ya resulta
complicada al haber sido impresos los textos en un color de papel poco
adecuado.
En suma, se trata
de una publicación desafortunada. Relatos recobrados de Elena Garro no
es la edición que ningún autor merezca, mucho menos Elena Garro. No todo lo que
brilla es oro y el camino hacia el infierno está cubierto de buenas
intenciones...
Elena Garro: Relatos recobrados de Elena Garro, México, Ediciones del Lirio, 2023.