Tuesday, March 28, 2023

La doble vida de Santiago Parral

 

En esta ocasión*, Malú Huacuja del Toro vuelve a sorprendernos mediante su novela Todo es personal, bastante bien editada por la editorial Malpaso, que cuenta con distribución en Barcelona, México, Argentina y Nueva York, lo que hará que, por fin, la propuesta narrativa de una escritora tan singular como Malú llegue a más lectoras y lectores. Quiero subrayar el “por fin”: ya es algo justo y merecido luego de haber mostrado, demostrado y comprobado que es una escritora que sí tiene algo que decir en sus siete novelas previas, por no hablar de su propuesta de narrativa breve ni de sus aportes como guionista a la cinematografía mexicana contemporánea.

Hábil lectora del género policial, por señalar la punta de la madeja, la mayor parte de los textos producidos por Malú, la mayor parte por no decir TODOS, ofrecen siempre un misterio por resolver… o varios. En lo que ya forma parte de un estilo inconfundible, la propuesta de Malú puede quedar sintetizada con el título de esta presentación: la doble vida de Santiago Parral. No es que las historias no sean lo que aparentan. Siempre son eso… “y algo más”, pero esto requiere de cierta explicación, de cierto desarrollo y hoy tomo como pre-texto la historia central de Todo es personal: Santiago Parral, un afamado director de narco telenovelas y narcoseries es asesinado en el set de rodaje de su más reciente y última dirección. Santiago es un ser poderoso, muy poderoso y, por consiguiente, muy cercano al poder político y al poder de las organizaciones criminales y al poder empresarial: su casa productora Tigres Blancos S.A. de C.V tiene como fachada la producción de telenovelas y series que tratan de lavar la cara del narcopoder, al mismo tiempo que, en efecto, se dedica al lavado de dinero mediante sus “consultores”, eufemismo que mezcla por igual a políticos y narcotraficantes… Santiago es asesinado y la conformación de pistas que puedan servir para dar con quien sea que lo haya matado (o mandado matar, porque aquí, como en las otras propuestas de Malú, las apariencias engañan) es la línea central de Todo es personal… pero esa línea nos permite conocer otras vidas paralelas… o perpendiculares… o ramificadas de la historia central, al punto que nos impiden afirmar el nombre del asesino… o asesina… o asesinos… o asesinas, porque más de un personaje tenía motivos de sobra para intentar, y lograr, deshacerse de una vez y para siempre de este “enigmático” personaje.

La vida de Santiago es una apariencia, como su empresa… y como la vida de Pilar Santos su exmujer y socia de Tigres Blancos… o como la de la hija de ambos: Artemisa Parral Santos… o como la de Mónica del Sol, la frustrada bailarina de ballet convertida en actriz principal de las series de Santiago… o la de Pascual Morales, quien se encargará de escribir el guion no sólo de la serie, sino de la versión OFICIAL de la muerte de Parral… o la del galán Samy Méndez… o la de la afamada cantante Almira…o la de Laura Basurto, el ama de casa que apoya la economía familiar mediante la APARENTE venta de joyas, siendo en realidad una troll, una cibergolpeadora que oculta la figura de una periodista frustrada… o bien, la de su inútil marido, Eduardo Borja, aparente asistente de la dirección de arte y aparente pintor incomprendido, que oculta su verdadera faceta de DEALER de las producciones de Tigres Blancos… etc, etc, etc

Con estos elementos tenemos, por ahora, para explicar tres características centrales de la propuesta de Malú. Primero: la historia central de sus relatos (englobo aquí los relatos breves, las novelas, los guiones) puede variar; de hecho, varía siempre, desde la perspectiva del o la leyente. En Todo es personal, el anzuelo es el asesinato de Santiago Parral, pero cualquiera de las historias paralelas puede ser tomada como la principal. Hay siempre, siempre, una historia aparente y una, o varias, verdaderas. Segundo: Estas historias pueden estar relacionadas con la industria del entretenimiento (Un Dios para Cordelia), con el mundillo cultural-literario (Crimen sin faltas de ortografía), con el de la política mexicana (Crueldad en subasta) o bien, con la de nuestros vecinos norteamericanos (Al final del patriarcado); es decir: SIEMPRE hay una institución social que, como los personajes que alberga, tiene su cara aparente y su cara real, generalmente rebosante de corrupción, impunidad e intrigas donde, venir a ver, todo es personal. Tres: la de Malú no es una literatura sencilla. El o la leyente deben leer, valga la redundancia, con los ojos bien abiertos y, de ser posible, con lápiz y papel en mano, pues la información que vamos construyendo puede cambiar radicalmente con una frase o con la inclusión de un personaje que… ya había sido mencionado con anterioridad, pero “sólo de pasadita”.

Destaca también en Todo es personal, el profundo conocimiento de parte de su autora acerca del mundo detrás de las cámaras y los escenarios de las producciones que vemos en pantalla. Esto no es nada casual ni aventurado. Este punto nos remite a 1997 (y cuando menos a un par de años atrás) y a uno de los mejores y más originales libros que debemos a la hipercuriosidad e hiperactividad de Malú: Los artistas de la técnica: historias íntimas del cine mexicano, libro que debería ser re-editado y difundido como Todo es personal (guiño para Malpaso). Este libro de entrevistas nos permite conocer no sólo el trabajo sino los nombres de quienes, en buena parte de la historia del cine mexicano formaron parte de ese “detrás de cámaras”: pintores, continuistas, sonidistas, animales actores, caracterizadores, continuistas, fotógrafos, críticos… vamos: en ese libro Malú no pierde detalle y para muestra basta un botón: hay ahí un capítulo titulado “El apetito de las estrellas”, donde platica con Irma y Ángel Mendoza, hijos de Natividad Soriano Morales, mejor conocida como La Güera, la cocinera “oficial” de los estudios Azteca, CLASA Films y los Churubusco. Este paréntesis, también aparente, es para señalar posibles paralelismos entre La Güera y Ana Cecilia Olvera, doña Ceci: uno de los personajes centrales de las historias que engloba Todo es personal y muy probablemente el único que no tiene nada que ocultar al no tener ya nada que perder: su hija, la creativa y entusiasta María de los Ángeles Olvera Montes fue UNA VÍCTIMA MÁS DE FEMINICIDIO, con diecisiete años de edad. Los feminicidios son también un tema que forma parte de las recurrencias temáticas literarias, o pre-ocupaciones existenciales de Malú Huacuja del Toro desde la publicación, en el ya lejano 2006, de La lágrima, la gota y el artificio. En este sentido, el capítulo VII de Todo es personal retrata el drama vivido por doña Ceci, un personaje que resurge de sus cenizas y transforma las vidas de quienes conocen y conocemos su historia. Es el VII un capítulo “fuerte”, estrujante y revelador.

En ocasiones, la propuesta narrativa de Malú ha sido calificada de negativa, cruda y hasta perturbadora. No nos mintamos: retratar la realidad, como lo hace Malú, sí llega a ser sumamente perturbador, pero no tiene nada de negatividad y sí algo de crudeza cuando el asunto así lo requiere. Desde Al final del patriarcado, por no mencionar a Rencor tatuado, Malú ha apostado por la esperanza… esperanza de transformación, de que las cosas cambien para bien y que no cerremos los ojos a la realidad circundante. Dicha transformación no es algo sencillo, pero sí posible: de eso se percata Daniela Ruiz, luego de establecer contacto con doña Ceci. El cambio es posible y hay que tenerlo como nuestra única esperanza. No es posible que sucumbamos frente al oropel que idealiza la figura de los narcotraficantes, de los políticos, de la corrupción imperante en nuestro entorno. Este 8 de marzo, desde la realidad que nos lleva a ver Todo es personal, actuemos desde doña Ceci y desde María de los Ángeles Olvera Montes para volver posible que #NiUnaMás.

*Texto leído accidentadamente el 8 de marzo de 2023, en la presentación de la novela Todo es personal, de Malú Huacuja del Toro (Malpaso, 2021), como parte del programa Pasión por la Lectura del Tec de Monterrey.

Wednesday, March 22, 2023

No todo lo que brilla es oro

 

Desde hace días circula, vía la BUAP y Ediciones del Lirio, el libro Relatos recobrados de Elena Garro, integrado por tres textos y dividido de la siguiente manera: Presentación, Nota del editor, Prólogo, Reproducción de los originales y las Transcripciones de estos. Los siguientes comentarios se centran en la Nota del editor, el Prólogo y las Transcripciones de los textos; no tanto “en lo que dicen” sino en lo que debieron decir y no expresan.

Por inicio, el título Relatos recobrados indica la publicación de textos inéditos, ante lo cual conviene preguntar: qué tipo de textos son, conjeturar porqué podrían haber permanecido inéditos hasta ahora y, ya que están publicados, porqué son precisamente estos los textos publicados y no otros. En otras palabras: es necesario explicitar cuál es el criterio editorial para presentar estos textos (caso de haberlo)… y los que faltan, porque son varios, según da a saber la prologuista y según anuncia una festiva y apresurada nota publicada en El País, a la que aludiré nuevamente más adelante. Lo anterior debió haber sido precisado en la Nota del editor, pero no es así y solamente se repiten lugares comunes como: el desconocimiento de la fecha de composición de los textos y que pertenecen al legendario archivo de Princeton. El orden en que son presentados quedó al arbitrio de la prologuista y se anuncia que se reproducen los originales con sus respectivas transcripciones. Este punto también lo tomaré posteriormente.

Por su parte, el Prólogo, escrito por Olivia Teroba, está dividido en doce apartados, de los cuales, los seis primeros bordean algunos aspectos biográficos y literarios relacionados con Elena Garro que, por un lado, ofrecen la biografía lectora de Teroba con respecto a Garro y, por otra parte, evidencian una falta de sistematización de sus lecturas, necesaria para proponer posibles “salidas” a las preguntas que plantea en el apartado siete. Al momento de buscar información acerca de Teroba, se encuentra uno con datos generales y no se halla entre estos algo que permita avalar que era la persona más idónea para realizar el Prólogo. Si de “cuota de género” se trataba, se pudo haber recurrido a Lucía Melgar, Liliana Pedroza o incluso a la divulgadora literaria Irene Rodrigo. Los trabajos de las dos primeras han permitido precisar datos y han contribuido a la sistematización de la obra de Garro.

El apartado 8 del Prólogo se refiere al primer texto presentado: “Nunca mates a nadie, siempre hay dos ojos que te ven”, el cual parafrasea y del que no explica porqué lo ubica en primer término (tampoco lo hace con ninguno de los otros dos textos incluidos aquí) y lo relaciona de pasada con Los recuerdos del porvenir, a partir de una cena sui generis que se lleva a cabo en la residencia de Rosalía y Rafael (Rosalía, no Raquel, como la nombran en la nota publicada en El País), la pareja protagonista cuya relación y características individuales tienen más puntos en común con dos obras de teatro de Garro que con Los recuerdos del porvenir: La señora en su balcón y su antecedente Andarse por las ramas.

En el apartado 9, Teroba menciona que “el cuento ‘Martín’, sin duda fue escrito como parte del volumen Andamos huyendo, Lola y después descartado” y, líneas más adelante, comenta que “una de las enmiendas que más llama la atención es el cambio del nombre de la protagonista de Leli a Rosa”. En el primer caso, el asunto no se resuelve tan fácilmente con decir “después descartado”. Cierto que en el mecanuscrito se tacha “Andamos huyendo Lola” y debajo de este título se lee “Martín” y sólo en esta página, de las 11 que integran el texto, se cambia el nombre de Leli por Rosa. El resto se debe al arbitrio del editor. La base de Teroba para considerarlo parte de Andamos huyendo Lola, además de la tachadura, es el nombre de los gatos: Petrouschka y Lola. “Martín” es un relato que sólo al principio muestra ciertos paralelismos con algunos de los textos que componen Andamos huyendo Lola, sobre todo en cuanto a la atmósfera se refiere; sin embargo, los nombres de varios de los personajes del relato (Leli, Eva y Estelita), refieren concretamente a los personajes de la serie de cinco cuentos de La semana de colores (seis en la segunda edición), donde no sólo los nombres, sino la atmósfera y la trama de la historia cuentan con más paralelismos con “Martín” que con los textos de Andamos huyendo Lola. Asimismo, la inclusión posterior de “Nuestras vidas son los ríos…” en la segunda edición de este volumen de cuentos permite subrayar una mayor intratextualidad entre el texto aquí presentado y la mencionada serie de La semana de colores.

Finalmente, en el apartado 10, Teroba parte del título del texto, “Mariana”, para proponer que “es un borrador inicial o un capítulo descartado de la novela polifónica Testimonios sobre Mariana”; posteriormente señala que “aunque este episodio nos permite conocer más sobre Mariana y su hija, un motivo para descartarlo pudo ser su punto de vista, que es la subjetividad del librero” y finaliza observando que “a diferencia de la novela, aquí el nombre de la hija, en vez de Natalia, es Delfina, que de hecho es el segundo nombre de Elena Garro”. El primer señalamiento es importante, pero Teroba sólo lo menciona de pasada. El status de “borrador” podría resultar más adecuado que lo de “capítulo descartado”: la novela cuenta con tres grandes apartados, tres testimonios (por ende, subjetivos), cuya respectiva subjetividad es la que permite tener un mejor retrato de Mariana. Ninguno de ellos es tan breve como este posible “capítulo descartado” o probable génesis de la novela: no sería el único caso en la obra de Garro donde un cuento, “Inés”, se convierte en una novela, Inés. También habría que destacar su estado incompleto (como también puede ser incompleto el texto “Martín”), pero ni el editor ni la prologuista comentan estas particularidades. Por su parte, el cambio de nombre de la hija de Mariana (Delfina por Natalia) no es la única peculiaridad de este posible “borrador inicial”. En el texto aquí presentado, Delfina (nombre que, para sí, detestaba Elena Garro) es una niña, a diferencia de Natalia en la novela, que es una jovencita, a menudo considerada como “la doble” de Mariana.

En cuanto a la reproducción y transcripción de los textos recobrados, la principal pregunta es: ¿Qué intención tiene presentar los textos originales y después realizar su transcripción? Esto sería de suma utilidad para obras ya publicadas de Elena Garro, como cualquiera de las que se han mencionado previamente ¿Por qué, mejor, no realizar un trabajo de edición adecuado y con mucho, mucho cuidado? Dado el descuido con que fue llevada a cabo dicha transcripción, la reproducción de los originales contaría con esta única utilidad, puesto que no hay transcripción que no tenga errores varios, siendo “Katrin y María” el que más problemas presenta, al omitirse diversas líneas del original en siete ocasiones, afectando así la comprensión del texto, cuya lectura ya resulta complicada al haber sido impresos los textos en un color de papel poco adecuado.

En suma, se trata de una publicación desafortunada. Relatos recobrados de Elena Garro no es la edición que ningún autor merezca, mucho menos Elena Garro. No todo lo que brilla es oro y el camino hacia el infierno está cubierto de buenas intenciones...

Elena Garro: Relatos recobrados de Elena Garro, México, Ediciones del Lirio, 2023.

Saturday, March 18, 2023

Aviso

 Las entradas actuales del blog serán eliminadas al perder secuencia e interés en seguir escribiéndolas. Ocuparé el espacio en compartir impresiones y reflexiones literarias. La historia acerca del diagnóstico, la hospitalización y la recuperación de lo del VIH (sombrita), quedan guardadas en mi archivo personal, con la intención de retrabajarlas, ahora sí, literariamente y quizás compartirlas en ese formato... o quizás no.

La doble vida de Santiago Parral

  En esta ocasión*, Malú Huacuja del Toro vuelve a sorprendernos mediante su novela Todo es personal , bastante bien editada por la editoria...